Relatos sin terminar...

jueves, 23 de junio de 2016




«La recordó una mañana de Enero.  Los pájaros cantaban, y parecía casi que el viento susurraba su nombre. El aire era cálido y por un momento, él pensó que eran sus caricias.  Solía recordarla en días soleados, en los que las personas cantan y los animales bailan. Cuando todo está en paz. Solía odiarla en los crudos inviernos, cuando su ausencia se hacía más intensa que nunca. Pero era en los días como aquel, cálido y tranquilo, que sentía que la amaba más que nunca. Aunque se hubiera ido. Aunque lo hubiera herido.

Le escribió muchas cartas, preguntando muchas cosas. Le escribió poemas y compuso canciones. Le cantó mil veces, le lloro el doble. Le escribió preguntando sí era feliz, sí la vida la trataba bien. Sí lo extrañaba tanto como él a ella. Le dijo que su vida no era la misma, le contó secretos y confió deseos. Le dijo sus anhelos y sus más grandes miedos.

Nunca tuvo alguna respuesta. Ni una palabra, ni un adiós. Sí lo seguía amando, sólo lo supo Dios».

Si me preguntan porque te amo...

sábado, 18 de junio de 2016


Sí me preguntan porque te amo, no creo tener la respuesta adecuada.
Porque no toda la gente es igual, y si acierto con una fallo con otra.
Además ellos no entienden nunca la razón de verdad.
Unos creen que es físico, otros piensan que no es amor. Pero ¿Qué importa? Sí no son ellos los que sienten lo que siento yo. Ellos no saben ni comprenden el porqué.
Que te amo porque sonríes y cuando lo haces mi mente está en paz.
Que te amo porque no te cortas el cabello cuando te digo, y si lo haces, no es como quiero.
Que te amo porque me abrazas, incluso cuando yo no te lo pido. 
Que te amo porque no cocinas, porque quemas hasta el agua.
Que te amo porque tu desorden me exaspera cada mañana, cada hora. 
Que te amo porque nunca estás quieto y eso me encanta.
Que te amo porque me haces reír, pero también porque me haces llorar.
Te amo porque me calmas y me soportas. Te amo porque no me pides que cambie, aunque yo a ti sí. Que te adoro porque en tus brazos siempre estoy feliz, incluso cuando no lo estoy.
Que te amo porque eres tú y no hay una razón concreta. Que te amo porque eres lo suficientemente valiente para amarme. Porque no tienes porque amarme.  Y te amo porque aun así lo haces.


Pero ellos no entienden. Que te amo por tus virtudes pero aún más por tus defectos. 

Yo quiero algo real.

jueves, 16 de junio de 2016

"No, no quiero un amor de cuentos de hadas. O un “te quiero” forzado. No quiero una sonrisa fingida o un falso “te extraño” o un desabrido “te amo”. No quiero palabras bonitas, porque de esas ya existen muchas. Yo quiero una tarde de risas, de canto y de locuras. Yo quiero cosas que sean reales, yo quiero algo que no sea efímero.

Yo quiero alguien que este a mi lado, alguien que se ría de mis chistes malos. Que nunca se calle la boca y que siempre tengamos de que hablar. No quiero una grabadora que me repita lo misma a cada hora, que si me veo bonita o si le gustan mis manos. Yo quiero alguien con cerebro, con dos dedos de frente, con capacidad de amar lo que no se entiende. Que aprecie mi mente, mis pensamientos y mis inquietudes. No quiero alguien que me mienta para hacerme feliz, quiero alguien que entienda mis dudas y las resuelva conmigo.

No quiero una cara bonita, de la apariencia sólo las modelos viven. Yo quiero alguien distinto, alguien sincero, alguien real. No quiero un abdomen con cuadros, o unos ojos azules o verdes y cabello platino. Yo quiero lunares extraños, estornudos chistosos y un semblante distraído. 

No quiero una cena elegante, a mí me basta una pizza y un batido. No quiero regalos lujosos, nada de joyas ni caros collares. A mí me basta un café, una rosa, un tulipán o un buen libro.
No quiero un amor empalagoso, de los de las novelas y películas famosas. Yo más bien quiero alguien que debata conmigo, en cualquier momento, de cualquier cosa. Yo no quiero un apodo romántico, ni una llamada a mitad de la noche. Yo quiero un mensaje ridículo, una cara burlesca y algún meme fallido.

Yo quiero enamorarme de alguien, de sus miedos, sus metas, sus sueños y ambiciones. No de su ropa, sus ojos, sus bíceps o su dinero. Yo quiero a alguien real. Sin engaños ni falsedades. Yo quiero a alguien que me enseñe a amar, de una manera real, sin tapujos, sin antifaces. De una manera en que sepa, que es amor de verdad  y no la misma mentira pero con otro disfraz."


--Esther Claudino, una escritora que hace mucho no escribe.